Para conseguir hacer realidad lo que en un principio parecía imposible, surgió la necesidad de buscar a alguien que cumpliese todos los requisitos fundamentales: existir y ser una persona humana. Lo cual nos introduce en una amalgama de complejas y difusas teorías filosóficas que intentan dar respuesta a preguntas tales como: ¿Qué es "ser"?. En caso de que "ser" sea, ¿Qué es "ser humano"?. ¿Estamos completamente seguros de que es necesario "ser" para "estar"?. ¿Es consecuencia el "ser" de la "existencia" o viceversa?. ¿Por qué Enrique Iglesias vende 10 millones de discos y Faraón Félix no?. Y a pesar de que el dolor de la duda era insoportable, la entidad denominada Faraón Félix, decidió reunir a estos tres seres para dar una respuesta veraz, lógica y coherente a estas incógnitas. Los caminos recorridos por Arturo, Jose Manuel y Agustín no fueron caminos de rosas.
Arturo: Comenzó comprándose una batería y dedicándole seis horas y cuarenta y siete minutos al día hasta poder comenzar a expresarse en formaciones tales como Temple, Tauritón, Paco Jones Band, La Banda de Ese, Desesperación Germinal e Impulsos Amistosos (todas ellas aún siguen en activo hoy día).
Jose Manuel: Comenzó comprándose una guitarra y dedicándole cinco minutos al día hasta poder comenzar a expresarse en formaciones tales como... como... Bueno, comenzando a expresarse en la habitación de su casa.
Agustín: He aquí a un verdadero genio de la música. Después de su paso por el conservatorio, que tuvo que abandonar al estar sus metas mucho más lejos (Santander), allí contactó con formaciones ya míticas en el panorama musical Cántabro (yo me atrevería a decir Nacional): Sacrilegium (unos chungos que lu timaron. De aquella experiencia sólo queda una cinta de Metálica que mangó), Nitsuga made in Japan y Yesus Plastic Nitrum.
Una de las características fundamentales de Agustín es su humildad y sencillez dentro de su apabullante genialidad natural.
Después de pasar por todas estas experiencias, de las cuales algunasLos Tres todavía perviven (como el caso de Paco Jones Band y Tauritón), Faraón Félix logró unir a estos tres curiosos especímenes en un mismo lugar, a la misma hora e iluminarles con todo su saber científico. Todo comenzó cuando Agustín cultivaba su maravilloso cuerpo haciendo deporte (jugando al fútbol en el equipo de tercera división juvenil del entonces llamado San Martín F.C.), en el cual también militaban grandes jugadores como Maxi, Kike y Arturo. 
¡Oh casualidad de las casualidades! ¡Dos genios de la música en un mismo equipo de fútbol!. Pero, aunque este podría haber sido el germen de Faraón Félix, todavía faltaba el tercer pilar sin el cual esta formación no se sostendría. Aquel fatídico día en que el entrenador decidió darle a Agustín el brazalete de capitán comenzó Faraón Félix.
Era tradición en el equipo de fútbol de tercera división juvenil del San Martín F.C., que aquellos jugadores cuyo nivel de juego no sobrepasaba el del "modelo M" , y que se veían relegados al banquillo o al olvido en el peor de los casos, les era concedido el privilegio de llevar una vez el susodicho brazalete en su último año como juveniles. Pues bien ese día Agustín se rompió la pierna y como se aburría en su casa sin hacer nada llamó a Jose Manuel para que le fuera a hacer compañía. Y así comenzó todo.
Como Agustín estaba en Santander, sólo se podían reunir para ensayar una vez cada trimestre. Pero, a pesar del distanciamiento temporal entre ensayo y ensayo, el nivel musical de los tres miembros del grupo fue mejorando escandalosamente, hasta llegar a cotas que les llegaban a ruborizar a ellos mismos, ya que la perfección es una sensación reservada a muy pocos mortales.
Y llegó el día en que Agustín se compró un bajo, Arturo una batería nueva, Jose Manuel otras dos guitarras y los vecinos dejaron de poner denuncias a la policía municipal. Ese día Faraón Félix quedó consolidado como lo que es hoy: La Verdad Absoluta e Irrefutable. 
Desde el principio, para Agustín (28-1-1973), para Arturo (18-12-1972) y para Jose Manuel (5-7-1975), estos tres talentos, inclinaron sus actitudes hacia el arte más sonoro y quizá por ello el más molesto de todos: la música en el más amplio sentido de la palabra. Jose Manuel compuso su primera sinfonía, que tituló "Sinfonía 1", más conocida actualmente como "SOMOS LA PRIMERA", a la temprana edad de 36 meses. Es destacable de esta primera obra la gran cantidad de compases y notas que la integran. Desgraciadamente nunca se pudo pasar a partitura y fue plagiada vilmente por un tío suyo.